Breguet A Paris

Circa 1780


 

Este movimiento y esfera, ambos firmados "Breguet A Paris" pertenecieron a José Poch y Giró tatarabuelo de mi mujer, empresario catalán que a finales del siglo XVIII se desplazó a Galicia.
Según Luís Montañés en su libro “Relojes”, los primeros relojes de Breguet son de tipo catalina y carecen de numeración, están firmados en la esfera y algunos firmados también en la máquina por el propio Breguet, muchos de estos relojes no fueron hechos por Breguet pero si avalados por él, es decir garantizaba que cumplían los estándares de calidad por él marcados y se comprometía a su perfecto funcionamiento y reparación en caso de avería. Entre 1793 y 1795 Breguet exiliado en Suiza, con la colaboración de relojeros suizos firmó unos 300 relojes para abastecer a su clientela y estos carecen de numeración, por lo que no se puede afirmar que éste sea un autentico breguet pero tampoco se puede certificar que no lo sea ya que puede ser uno de los primeros relojes.

Esfera de porcelana blanca con pequeños brillantes entre los números, perforada para dar cuerda, y firmada "Breguet a París". La máquina de escape tipo rueda catalina se encontraba con oxido y con el eje del volante torcido por lo que era imposible que funcionara.

Tras una restauración y limpieza, ahora funciona con una precisión inusual para los relojes de esta época, se sustituyeron las agujas por ser imposible encontrar una para los minutos de similares características que la original de horas y se le buscó una caja de plata, francesa y de la época.

 

Abraham-Louis Breguet. El mejor relojero de todos los tiempos nació en Neuchâtel (Suiza) porque su familia de origen francés se había refugiado allí tras la revocación del edicto de Nantes. En 1762 se desplaza a Francia para formarse en el arte de la relojería en el taller que regentaba su padrastro, Joseph Tattet. Fue alumno de Jean Antoine Lepine. Paralelamente Abraham-Louis adquirió grandes conocimientos matemáticos e incluso colaboró con Claude Chappé en el perfeccionamiento de su sistema de telegrafía.
Se casa en 1775 con Cécile L'huillier, perteneciente a la burguesía parisina, y con la dote abrió su establecimiento de relojes en el Quai de l'Horloge, situado en el Île de la Cité parisino. Además de su taller parisino, Breguet fundó otro en Londres, que estuvo activo entre 1775 y 1787. Fue esta época la más fructífera.

Pudo entrar en la corte y en poco tiempo toda la nobleza europea se vanagloriaba de poseer un Breguet. Durante los años de terror de la revolución francesa el maestro tuvo que huir a Suiza en 1793 sospechoso de traición. Los relojes hasta esta fecha están firmados “Breguet A Paris” y todos los relojes posteriores a 1795 que tienen “A Paris” son falsos ya que en este año dejó de utilizar esta firma. Durante su estancia en suiza hasta 1795 (cuando el Comité de Salvación Pública le rehabilitó), Breguet se asoció con relojeros suizos que le proporcionaban maquinarias que luego ensamblaba y firmaba para poder en este tiempo abastecer a su clientela, careciendo de número de serie.
Excepcional artista e inventor, en cincuenta años registró una gran cantidad de patentes. No existe complicación relojera en la que Breguet no halla dejado su huella: del reloj de remontaje automático al calendario perpetuo, del antichoque para proteger el volante, el de repetición de minutos, del cronómetro musical 'Sympatique'. Pero, sin duda, la obra maestroa de Breguet sigue siendo el tourbillón que inventó en 1795 y que hizo patentar dieciséis años después. El objetivo de este sistema regulador es compensar la atracción de la gravedad terrestre sobre el volante realizando un giro completo por minuto.

 

Relojes catalino de la colección

 

Grandes relojeros